El antiguo Imperio Maya abarcaba un vastísimo territorio que actualmente está integrado en cinco estados: México, Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras.
Desafortunadamente la mayoría de los viajeros que llegan a Belice no lo hacen para conocer el esplendor que la cultura maya legó al país, si no para disfrutar de sus preciosas islas, rodeadas de la segunda barrera de coral más grande del mundo.
Y es una auténtica pena, porque algunos de los recintos arqueológicos que se encuentran en el país, como por ejemplo Caracol, una de las ciudades mayas más grandes que nunca existieron, deberían se ser excusa suficiente para que Belice formara parte de los planes de muchos viajeros.
Nosotros decidimos visitar el recinto de Lamanai, que en lengua maya significa Cocodrilo Sumergido y que está situado en el distrito de Orange Walk. El viaje en sí, ya es una aventura. No es fácil encontrar tours organizados en Belice y los que hay, a menudo son caros. Además, para llegar a Lamanai, hay que tomar una combinación de autobús y lancha rápida, que tiene unos horarios muy concretos y reducidos. La experiencia, sin embargo, vale la pena, sobretodo, si ya has disfrutado de unos días en las extraordinarias islas de Belize.
COMO LLEGAR A LAMANAI.
Mono araña, de camino de Lamanai
Encontramos algún tour organizado, especialmente preparado por los clientes de los cruceros que en temporada alta llegan a Belice. El coste era de unos 110 USD por persona y se podía contratar en el Tourism Village, que está justo donde se encuentra el puerto de cruceros.
Como nos pareció un poco caro, decidimos hacer la excursión por libre, aunque no teníamos nada claro que la pudiéramos hacer sin dificultad.
Primero de todo hay que tomarr un autobús en dirección Orange Walk, capital del distrito homónimo. Los buses salen cada media hora desde la estación de autobuses de Belice. Tarda más de una hora y media para recorrer los 90 kilómetros que separan las dos ciudades. Pero cuidado, no hay que bajar en Orange Walk, pues los embarcaderos desde donde salen las lanchas que van a Lamanai están situadas unos cuantos kilómetros antes de llegar a la ciudad. A ambos lados de la Northern Highway los podrá ver, por lo que debe estar atento, o si no, decirle al conductor que le avise. El precio del autobús fue de 5 Dólares de Belice, es decir 2.5 USD.
Preguntamos a dos empresas que había y las dos nos dijeron que la lancha salía hacia las 9 y que si queríamos, había lugares libres. Una nos cobraba 50 USD y la otra, 40 USD. En el precio está comprendido el precio de la entrada, el guía y el almuerzo en Lamanai. El trayecto en lancha que remonta el New River dura poco más de una hora y media y es muy entretenido. A la ida hizo varias paradas donde nos enseñó un montón de aves que había a ambos lados de la autopista que supone el río. También vimos algun mono araña, pero no tuvimos suerte con los cocodrilos, aunque a menudo se pueden encontrar. A la vuelta, la lancha hizo menos paradas y el trayecto se acorta a poco más de una hora. Destacar que a medio camino pasamos por las tierras de una comunidad de menonitas, que emigraron desde Europa Central, donde eran perseguidos. Aún ahora conservan su cultura y su lengua y están considerados gente enormemente honesta y trabajadora, de manera que aunque se relacionan poco con el resto de beliceños, no tienen ningún problema de persecución religiosa ni cultural. Aunque vimos de lejos sus granjas, de menonitas no vimos ninguno. En cambio en Belice City, sí que nos habíamos encontrado alguno, y días después, en Guatemala, también. Los menonitas siguen vistiendo como en el siglo XVII o XVIII y reniegan de casi todo lo que no sea manual, por lo que es difícil verlos con coches o móviles, por ejemplo.
Granja menonita
New River
Avifauna en el New River
EL RECINTO ARQUEOLÓGICO DE LAMANAI
Mapa de Lamanai
La ciudad de Lamanai fue relativamente importante en el período Preclásico maya, entre los siglos IV y I antes de Cristo y parece ser que tubo presencia humana hasta el siglo XVII, ya después de la conquista española. En cambio, los trabajos arqueológicos no se realizaron hasta la década de los 70 del siglo pasado.
Lamanai es un recinto de tamaño medio. No es ni Tikal ni Chichen Itzá, de manera que con un par de horas tienes de sobra para visitarlo tranquilamente, sin prisas y subiendo a lo alto de algunas de las pirámides.
Los tres templos principales son el Templo del Jaguar, el Castillo y el Templo de las Máscaras.
Después de dejar el embarcadero, un corto paseo te lleva hasta la zona de servicios, donde hay algunas tiendas de recuerdos y los lavabos. Enseguida pero, llegas al templo del Jaguar que data del 625 AC. En la base hay dos máscaras de piedra, recubiertas de estuco, que caracterizan un rey de Lamanai. A lo alto de la pirámide, hay un Templo. Aunque se puede subir de alto de la pirámide, nosotros guardar fuerzas para más adelante.
Justo en frente de esta pirámide hay una zona que era la Acrópolis del recinto, con el Palacio Real. Y siguiendo unos metros más allá, llegamos a un pequeño juego de pelota, que no tiene las dimensiones del de Copan o el de Chichen Itzá, pero que está bien conservado.
Templo del Jaguar
Justo enfrente está el templo más impresionante de los que encontramos en Lamanai, el Castillo, que es a su vez, el más alto. Se alza hasta los 33 metros y la inclinación de su escalinata frontal es bastante importante, por lo que hay una cuerda para que puedas ayudarte en la subida, y sobre todo, en la bajada. Ni que decir que las vistas desde la cima son realmente espectaculares, con toda la selva beliceña a tus pies y con la silueta del New River que se dibuja a poca distancia.
El último templo que visitamos es el Templo de las Máscaras, que aunque no es tan alto como los dos anteriores es también muy bonito y en el que destacan, especialmente, las dos enormes máscaras de piedra que hay situadas a ambos parte de la escalinata central. Nos hicimos unas cuantas fotos en este templo y recorrimos el último sendero que nos llevó de nuevo a la zona de servicios, donde comimos.
La comida estaba realmente buena. El guía nos explicó que la preparaba cada día su madre. El Rice and Beans habitual de Belice fue acompañado esta vez por un gustosísimo pollo con salsa. Para postre, plátano.
Después de comer, todavía tuvimos tiempo de volver atrás, dirección al Templo de las Máscaras, para subir hasta arriba del todo y tirar algunas fotos más.
Megalith Research explored the ancient ruins of Lamanai. Arguably one of the best ruins in all of the Yucatan region.
Lamanai means submerged crocodile in the Maya language and it's also the name of the third largest, and possibly most interesting, archeological site in Belize.
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